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Un día de fiesta... ¡Era ir al mercado!

¿Alguna vez has pensado en la relativa facilidad para adquirir los productos que necesitas?


Desde la tienda de la esquina hasta los más modernos supermercados se encuentran muy cerca si habitas en una gran urbe, si bien la historia nos demuestra que desde tiempos inmemoriales el ser humano se ha ocupado de proveerse de los recursos necesarios para su supervivencia no siempre ha tenido la facilidad de adquisición que hoy vivimos. Esta posibilidad de adquirir cualquier producto las 24 horas, los 7 días de la semana y hoy gracias al internet sin salir de casa, nos ha alejado de observar y experimentar algo que, dejó a los españoles fascinados: La imagen espectacular y novedosa de los tianguis, por la organización y la variedad de productos destinados al comercio, más grande que cualquiera de los mercados existentes en España.


Con algunas variantes "el día de plaza" o "mercado mayor" era un día de fiesta que sigue presente en nuestros días, sobre todo en el entorno cotidiano de lla provincia mexicana. Hoy, como ayer, en algunos lugares el sistema de trueque continúa vigente; el intercambio como necesidad y disfrute de formas y colores se entreteje para que, al igual que en otros tiempos, la "plaza" sirva de vínculo a las comunidades.


Durante la época prehispánica, los mercados se realizaban en los sitios considerados como corazón de la ciudad. Bernal Díaz del Castillo, en su relato, describe comercio y comerciantes de plumas, pieles, telas, oro, sal y cacao, así como animales vivos y sacrificados para el consumo, verduras, fruta y madera, en síntesis, los productos y comercialización de todo aquello indispensable para la compleja sociedad prehispánica. Se ha demostrado que los olmecas no estuvieron confinados a los litorales del Golfo de México como antes se creía, sino que llegaron a lugares mucho más distantes en el centro del actual territorio nacional. Estos contactos constituyen los primeros intercambios comerciales de la época prehispánica. Más tarde, dos culturas establecidas -los teotihuacanos y los mayas- llevan a la práctica relaciones formales de comercio. El oficio de los comerciantes iba a lograr un insospechado desarrollo.


Un ejemplo de la importancia del mercado es cuando fue hecho prisionero Moctezuma, el gran mercado de Tlatelolco fue cerrado para desabastecer a los invasores, iniciándose así la resistencia en un postrer intento por salvar la nación y su cultura, ya amenazadas de muerte. La costumbre de cerrar el mercado a manera de protesta o presión se ha repetido con buenos resultados a lo largo de nuestra historia.


Durante la dominación española no hubo grandes cambios en la organización de los mercados, aceptaron dejar el comercio en manos de los indígenas y permitieron cierta continuidad en formas de intercambio indígena, ya que contaban con una gran variedad y cantidad de productos en venta, respetaron la organización hasta que la plaga mermó a dicha población dando origen a la primera crisis de abasto en la Nueva España. Las semillas de cacao siguieron fungiendo como moneda, a la par que las metálicas que se empezaron a acuñar; el cacao conservó su valor monetario hasta principios del siglo XIX.


Los mercados indígenas que se hallaban afuera de la ciudad sólo podían vender tortillas harina de maíz, tamales y fruta local. Se prohibió el comercio directo en los tianguis de las comunidades indígenas, si este afectaba el abasto de los mercados urbanos. Para finales del siglo XVI los mercados y el comercio estaban en manos de los españoles, en los mercados podían verse productos españoles combinados con los locales. La combinación de los alimentos de los dos mundos mejoró la dieta proporcionando una comida más variada y nutritiva. Durante el siglo XIX nuevamente hubo un creciente deterioro en materia de abasto de alimentos derivados de las convulsiones políticas.


El porfiriato, aunque fue una era dictatorial, trajo consigo mejores condiciones para el comercio. Es cuando empiezan a surgir los tendajones o estanquillos, el crecimiento de estos y la "modernización" impulsada por el gobierno porfirista a partir del último tercio de ese siglo, condujeron a la construcción de edificaciones para dar un espacio permanente a los mercados urbanos.


La Revolución Mexicana trajo consigo graves problemas, uno de los cuales fue la brusca disminución en la producción agropecuaria, tanto por la falta de mano de obra, como por el abandono de las haciendas por parte de sus propietarios. También afectó al comercio, pues la dificultad en las comunicaciones impedía el flujo normal de las mercancías.


Actualmente los mercados han sufrido una fuerte derivada de la masiva instalación de tiendas de autoservicio, los mercados compiten hoy en condiciones de profunda desventaja con estas tiendas en los rubros normativos, mercantil y operativo, por lo que se requiere cuanto antes emprender era un esquema de modernización que les devuelva su condición de pilares del sistema de abasto alimentario en la ciudad y comprender que donde la compraventa de toda clase de insumos es una necesidad, subyace una mayor de comunicación y enlaces sociales de toda índole.


En los mercados te puedes dar cuenta casi de la totalidad de la cultura de esa región, estado o país. En los mercados está representado todo, es decir, los productos que cotidianamente utilizan para la comida, los cuales nos hablan de la producción agrícola o bien de los intercambios comerciales que existen en la región. Es vital comprender que los mercados actuales aún conservan características prehispánicas, rodeados de olores, colores, sabores, significados y misticismo, de ahí que den cuenta del desarrollo de la comunidad, a diferencia de los supermercados, son espacios que más allá de la venta de productos guardan una serie de aspectos culturales. Es en los mercados, donde se puede conocer realmente cómo somos, porque la verdadera esencia de los pueblos está en las calles y en los mercados.


Los enormes mercados de Ciudad de México rebasan con mucho por su historia e importancia el espacio del que aquí disponemos, por eso te invitamos a que los conozcas, recorras y disfrutes el especial de tu localidad, te llevarás gratas sorpresas de los productos y experiencias que puedes encontrar.


 
 
 

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© 2023 por M. en Arq. Fernanda Carrasco

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